
Al oeste de Austria está el Tirol, una región montañosa verde o blanca, depende de la estación del año, famosa y hermosa sin lugar a dudas. Aquí hay una pequeña villa llamada Seefeld que es muy famosa como resort de esquí pero también atrae a muchos peregrinos religiosos ya que aquí se reportó en el siglo XIV un milagro.
De acuerdo a la historia la noche del viernes santo de 1384 un caballero llamado Oswald Milser estaba en misa en la parroquia de Seefeld. El era guardián del castillo cercano y parece que era además bastante arrogante y orgulloso. Durante la misa se acercó al altar con su espada y un grupo de hombres de mala cara demandando una hostia mas grande para él pues no quería la hostia pequeña que le daba el cura a todos. El cura le dio la hostia pero inmediatamente que se la metió en la boca cayó de rodillas sin poder levantarse. Se sujetó entonces del altar, dejando marcas que aún pueden verse, pero no pudo incorporarse.

En cuanto el cura le sacó la hostia el caballero pudo dejar de estar de rodillas y muy humillado salió disparando al monasterio para confesar sus pecados. A su muerte fue enterrado cerca de la entrada de la capilla del Sagrado Sacramento y donó dinero para una base de plata para la hostia milagrosa. ¿Consecuencia? Peregrinos tras el milagro de la eucaristía. Bien, que la pequeña iglesia se agrandó en 1423 y en 1984 cumplió ésta 600 largos años.
Si te interesa conocer este lugar Seefeld es fácilmente accesible por carretera o por tren ya que dista apenas 40 minutos desde Innsbruck
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