Uno de los lugares de interés de Salzburgo es el Palacio Mirabell, un viejo edificio que fue construido en 1606 por un arzobispo, quien deseaba declararle su amor a la hija de un comerciante de la zona.
El palacio se llamaba “Altenau” aunque luego el nombre cambió a “Mirabell” cuando quedó en manos del sucesor del arzobispo. Luego sufrió varias reformas bajo la atenta mirada del arquitecto barroco Lukas von Hildebrandt y así fue como fue objeto de interés hasta que en 1818 sufrió las consecuencias de un grave incendio.
Años más tarde, el palacio fue reconstruido de la mano del arquitecto de la corte, también director de la Escuela de Arquitectura de Viena. Desde entonces, el palacio luce su actual estilo neoclásico aunque también conserva gran parte del encanto de los años anteriores, como la gran escalera diseñada por von Hildebrandt, la Sala de Mármol o las esculturas y estatuas de un famoso escultor.
Otro punto de interés son los maravillosos jardines que rodean al palacio, con numerosas fuentes como la Fuente de Pegaso.
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