
Al sur de Burgenland está la villa Jennersdorf, un pueblo muy antiguo cuyo nombre aparece en documentos por primera vez en 1187. Hoy es austriaco pero hasta 1920/21 perteneció a Hungría. Es un pueblo muy bonito y pintoresco, con calles bien cuidadas, edificios antiguos bien conservados y ese encanto tan típico del interior de países como Austria y Suiza. En una palabra, parece una postal.
Jennersdorf tiene muchos senderos y rutas para excursionistas y también rutas especiales para ciclismo ya que a sus alrededores hay muchos manantiales de aguas termales, los manantiales de Loipersdorf, por ejemplo. Entre las calles del pueblo se encuentra la iglesia construida entre 1780 y 1800, escondida tras unos arboles, y todos los edificios que miran a la plaza principal están pintados de delicados tonos pastel que combinan con los numeroso canteros de flores que hay por aquí.

Jennersdorf cuenta con algunos hoteles, por lo menos 5, y si os quedáis a pasar la noche lo mejor es cenar en el restaurante Gasthaus zum Heurigen.
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