
En el año 1737 la ciudad de Viena le encomendó a Georg Raphael Donner que construyera una nueva fuente para el centro urbano, la fuente Providentia más conocida después en la ciudad como la Fuente Donner, haciendo honor al apellido de su diseñador y creador.
Quienes estaban ene le gobierno ene se entonces pensaron que la Providencia, su alegoría, podría reflejar el concepto de que el gobierno de Viena era sabio y atento a su gente así que con eso en mente es que se diseñó la fuente. Donner decoró el pedestal con cuatro graciosos querubines desnudos. Las figuras que están en el borde de la fuente misma simbolizan a su vez los ríos Enns (el hombre viejo), Traun (el joven), Ybbs y Marzo (ambas figuras femeninas).

A la emperatriz María Teresa no le gustó tanta desnudez e hizo que las figuras fueran removidas en 1801 bajo el reinado de Francisco II. Para 1873 las figuras principales estaban bastante venidas a menos y tuvieron que ser remplazadas por replicas de bronce, mientras estos originales se exhiben hoy en el Museo Barroco de los Palacios Belvedere.
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