Cualquier momento es bueno para visitar Austria. El invierno, porque nos ofrece la posibilidad de disfrutar de sus excepcionales pistas de esquí. Y ahora, que disfrutamos del buen tiempo, porque nos ofrece preciosos paisajes.
La primavera es un buen momento para conocer algunos de los parques más hermosos de Viena.

Uno de ellos es el parque palaciego de Schönbrunn. Los caminos que cruzan el parque nos permiten disfrutar de gran cantidad de setos, cortados de forma realmente artística. Entremezclados con estatuas, fuentes y preciosas flores, forman una estampa que merece la pena disfrutar.

Se puede llegar hasta la Casa de las Palmeras, la más grande de Europa y que tiene so origen nada menos que en 1882. A mí personalmente me encanta el laberinto o jardín japonés.

Y para descansar del paseo por los jardines del parque (que tiene bastante que recorrer), lo ideal es subir a la Glorieta por la colina. Allí se puede tomar un refresco o un café, y lo más importante: disfrutar de una vista realmente impresionante.
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