Me gustan los dulces y mucho más cuando es invierno. Con el frío se me despierta el apetito y me transformo en una glotona absoluta así que creo que debo escaparle al invierno en Viena, ¿no es cierto? Es que la ciudad está repleta de pastelerías y cafeterías acogedoras donde te puedes pasar horas comiendo y conversando. Los vieneses tienen siglos elaborando una repostería exquisita así que si pasas por esta ciudad no te la vayas a perder pues hay algo para todos los gustos. Apunta estos nombres y direcciones:
. Altmann & Kühne. Está sobre la calle Graben y produce desde 1928 bombones enanos hechos a mano que se venden en pequeñas cajas decoradas con gran arte. Hay 50 variedades de bombones así que tienes para elegir.
. Manner: aquí te recomiendo los Mannerschnitten, unos pasteles de nougat con la silueta de la catedral de San Esteban, antiguos y deliciosos.
. Aida: así se llama una cadena austriaca de pastelerías que tiene 26 sucursales en toda la ciudad. Vende buen café y dulces estupendos y sus tiendas están decoradas en colo rosa.
. Demel: está situada sobre la peatonal Kholmarkt y ya tiene dos siglos de vida. Solía ser la pastelería de los Habsburgo y proveía a Sissí con sus pasteles. Vale la pena aunque sea quedarse contemplando sus escaparates.
. Sacher: un clásico de Viena. Un café y una tarta Sacher cierran cualquier día de caminata y en realidad, éste es el sitio que no puedes perderte a la hora de comer en Viena.
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