La Cueva Rettenwand o Rettenwaudhöhle, descansa a los pies de un acantilado de piedra caliza llamado precisamente Rettenwand. Para su recorrido el punto de partida es la zona del estacionamiento a las afueras del pequeño pueblo de Hansenhütte. El sendero que lleva a los curiosos rumbo a la cueva está bien señalizado, corre sobre la orilla derecha del valle y trepa unos 100 metros mientras serpentea por el interior de un denso bosque que se encuentra a los pies del acantilado.
La entrada a la cueva es una apertura a los pies del acantilado mismo, de unos dos metros de alto y ancho. El sendero que llega hasta aquí arriba es tan empinado y estrecho que el acceso a la cueva de por sí es un pequeño reto. Sin embargo, al mismo tiempo no deja de ser un buen filtro pues quien tiene problemas para subir hasta aquí seguro tendrá problemas dentro de la cueva y viceversa. Una bandera en el portal de la cueva indica si esta está abierta o no. Si está la bandera está el guía y la bandera puede verse desde el valle, salvo que los arboles sean tan densos en verano o primavera y haya que subir el sendero para saber si el guía está o no. Un club de gente local, de no más de 20 personas, son los custodios de la cueva.
Bien, que esta cueva es bastante pequeña y tiene un echo de entre 10 y 15 metros de altura y un metro de ancho. La zona de la entrada es mas ancha así que se usa como un pequeño museo. Los visitantes deben ingresar con casco ya que el techo, en ciertas partes, es muy bajo o sube y baja. Si bien el suelo está bien en la entrada se pone un poco mas difícil a medida que vamos entrando así que hay que llevar ropa vieja y zapatos duros y cómodos. En esta cueva se han encontrado utensilios de cerámica y bronce y huesos pertenecientes a la Edad de Piedra.
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