Uno de los templos religiosos mas maravillosos o llamativos que he visto en mi vida está en Viena. Se trata de la Stephansdom o Catedral de San Esteban. El edificio es un verdadero sobreviviente y a estas alturas todo un símbolo de la ciudad. Es una iglesia de estilo gótico, mi favorito, que fue construida por primera vez en 1147 aunque sufrió algunas modificaciones posteriores. La primera estructura de todas era en realidad de estilo romanesco pero fue remplazada por un edificio todavía mayor que fue destruido por un fuego. El incendio obligó a pensar otra iglesia y así nació el presente edificio gótico a comienzos del siglo XIV.
Es un enorme y majestuoso edificio de piedra oscura con un techo colorido y una torre del lado norte que se eleva unos 135 metros del suelo. Para llegar a la punta hay que subir 343 escalones en espiral pero vale la pena porque la vista es estupenda. La torre más baja nunca fue completada pero cuenta con un elevador y proporciona buenas vistas también y además, permite ver la campana Pummerin, una de las mas grandes del mundo fundida de un cañón capturado a los turcos en 1683.
Dentro es simplemente hermosa. Hay muchas obras de arte y el altar de 1447 es precioso con su Virgen María entre Santa Catalina y Santa Bárbara. Hay que caminar con lentitud por sus corredores y admirar todo lo que se nos ofrece a la vista. Siempre hay gente pero todos caminan silenciosos así que a pesar del turismo sigue habiendo esa típica atmósfera de iglesia. No te pierdas la tumba del emperador Federico III en el coro, es una obra de arte. La iglesia abre todos los días de 6am a 10pm y la entrada es gratuita.
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