
Lo cierto es que si quieres disfrutar de un invierno único y sentirte especial no hay nada mejor que irte a esquiar a Austria y alojarte en un refugio o resort de montaña. Pertrechados en lo alto de los picos más blancos de Europa, serenos, silenciosos y helados estos hoteles son un mimo para el alma.
Por ejemplo, en Lech, destino usual de esquí, se encuentra el Hotel Mohenfluh. No es un refugio simple sino un hotel con todas las letras pero su ubicación es suprema. Está situado a 1750 metros de altitud, construido en el medio de la zona de esquí y con múltiples terrazas soleadas que permiten apreciar y disfrutar del escenario de la región de Arlberg. Tiene restaurantes, bares y un spa y data de los años ’50 aunque desde entonces ha crecido mucho. Cuenta con muchas habitaciones, tiene una nutrida bodega y ofrece actividades de invierno y verano. Los precios empiezan en los 121€ y los más caros, de alrededor de 600€ son para las habitaciones familiares.

Por aire puedes llegar desde Zurich, Innsbruck y Munich, continuando siempre por taxi, tren o autobús y por tierra llegas desde Innsbruck, Langen y Feldkirch.
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